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Debo confesar que ya voy
contando 10 años desde que comenzó mi interés en la programación. Primero como una
curiosidad más. Luego convertido en un hobby que ocupaba la mayor parte del tiempo libre
mientras estudiaba en el Colegio La Inmaculada (épocas oscuras, por cierto, en las que lo
más avanzado de la computación institucional estaba representado por una Tandy 1000 con
640Kb, doble disketera, sin disco duro ¡pero con un monitor a colores!). Curiosamente,
este interés por la informática se inició casualmente,cuando descubrí por
coincidencia en un rincón olvidado de un supermercado un libro que cambió para siempre
mi concepción sobre la complejidad de los procesos subyacentes en un procesador de
computadora. El libro se llamaba "la guía del programador para el IBM PC"
y (aunque no lo supe hasta mucho después de terminar de leerlo) había sido escrito por
uno de los hombres más reconocidos en la escena informática en aquellos años: Peter
Norton, creador de las "Norton Utilities." Recuerdo con cariño la primera computadora
realmente programable que tuve: una ATARI 130XE (128Kb de memoria RAM... un verdadero
derroche ¿no es así?). En lo personal, la ATARI significó comenzar a programar en un
lenguaje conocido como BASIC, que hoy en día ha sido largamente extendido y rebautizado
como Visual Basic. Cinco computadoras más tarde y cinco lenguaje de programación general
de por medio (Quick Basic, C, C++, Pascal, Visual Basic), actualmente dedico casi
exclusivamente el tiempo de programación desarrollando aplicaciones en Delphi, al haber encontrado que ofrece la mejor
tasa de potencia / esfuerzo de programación entre los lenguajes que he
probado.
¿Qué es lo que motiva a un
Economista a programar? En la Universidad del Pacífico
aprender un lenguaje de programación es parte de un curso obligatorio. Y aunque el
lenguaje que utilizamos en este curso no es de uso general, bastaría preguntarle a un
estudiante de tercer o cuarto año de Economía de qué manera lo remunera saber
programar. Creo que la respuesta reflejaría la compresión fundamental de que programar
es la manera más directa de decirle a la computadora lo que uno desea que ésta haga. Ya
que después de nuestras propias mentes la computadora es la herramienta de análisis más
poderosa con que cuenta el hombre, es natural que quien orienta su vida al análisis de
sofisticados modelos y simulaciones quiera saber explotar al máximo sus capacidades.
Creo firmemente que los
Economistas de hoy están volviéndose cada vez más permeables a la tecnología y están
dándose cuenta de que son buenos para desarrollar programas. Personalmente, he observado
entre mis alumnos de cursos para Economistas notables aptitudes para crear
algoritmos y trasladarlos a un lenguaje de computadora. Encuentro valioso que esas
aptitudes sean fomentadas y desarrolladas y mis alumnos pueden dar testimonio de esto.
¿Cuál es, entonces, el sentido
que tiene para un profesional de Economía, Administración o Contabilidad programar en
nuestros días? Pienso que en el fondo el sentido que tiene la programación es el
ejercicio de la capacidad para sintetizar una gran cantidad de conocimientos y de
experiencia de forma que sean aplicables, generalizables, extendibles y transmitibles.
Así, programar se convierte en algo más que saber traducir algoritmos en un lenguaje
artificial; implica aprender a ordenar y relacionar ideas, a tomar conciencia de su uso
general y de la mejor forma como podrían ser expuestas a otros para que las aprehendan.
Creo que la computadora se convierte de este modo en una suerte de intermediario en un
proceso comunicativo y el programa en una especie de nuevo tipo de mensaje que es a la vez
útil en sí mismo.
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